lunes, 4 de octubre de 2021

LOS MAESTROS DEL COMUNICADOR

 


LOS MAESTROS DEL COMUNICADOR

 Por Lic. Loc. Mario Alberto Escutia

Para formar buenos locutores hay que tener buenos maestros, no solo en las escuelas, también en el trabajo o la vida diaria. La diferencia entre el profesor y el maestro es la vocación, la experiencia y el titulo de experto que reconoce el alumno en ellos, más allá del título legal o el respaldo de una institución o escuela.

Honrando a todos los maestros que el protagonista de la tesis ha tenido, se permite  recordar e incluir un caso curioso donde el encargado de formar a los alumnos tenía un carácter inflexible y misógino. Entre su cátedra de ética remataba frases con groserías y hacia chistes incómodos a las compañeras de una manera natural que quizá no se daba cuenta.

De ninguna manera se justifica el ser “chapados a la antigua” cuando se está al frente de una clase, etiquetando o limitando (consciente o inconscientemente) a los alumnos de acuerdo a lo que el maestro cree que pueden llegar a ser, ya que la capacidad y el éxito que puede llegar a tener el ser humano, va mas allá de un título universitario o de un empleo.

Claramente de estos maestros también se aprende, pero con el paso del tiempo se vuelve tedioso, desmoralizante y se va viendo como “normal” aquellas faltas al respeto o incongruencias evidentes; esto por supuesto demuestra su formación de calle y deja expuesto la carencia de un sentido pedagogo para transmitir sus enseñanzas; si un maestro de escuela no cree en la moral, es señal de alerta.

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