LA CERTIFICACIÓN DEL LOCUTOR
Por Lic. Loc. Mario Alberto Escutia
El anunciamiento del comportamiento del virus COVID-19 el día 11 de marzo del 2020, por parte de la Organización Mundial de Salud, declara formalmente a esta enfermedad como una pandemia y al mismo tiempo surge el cambio de vida en los hogares de todo el mundo. Las afectaciones alcanzan la economía, la convivencia social, cultural y de gobierno. Desde entonces el ser humano debe enfrentar lo que será su nueva normalidad y aprender a vivir con ella, naciendo así otra época en la historia de la humanidad. Aquí los medios de comunicación juegan un papel esencial de responsabilidad y profesionalismo para la reorganización de las nuevas generaciones.
El 8 de febrero del 2016 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones del Reglamento Interior de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Lo anterior impuso que la Dirección General de Televisión Educativa (DGTVE) dejara de emitir la licencia a locutores, cronistas y comentaristas de la radio y la televisión en México, esto como un requisito que pedían las empresas de comunicación y que se habían ganado los comunicadores para desempeñar con un respaldo que los acreditara de manera profesional.
Si bien se cumplió una época, el conocimiento y preparación del locutor sigue vigente y en asenso, por lo que con más razón debe ser avalada por una autoridad oficial para la dignificación del gremio, para el desarrollo legal y el crecimiento académico.
Cabe mencionar que la licencia y la certificación de locutor también tiene la premisa de mejorar la calidad de los contenidos por obviedad del mismo trámite y refrendar la responsabilidad capacitad de quienes en este momento están al aire en los medios masivos.
En su cátedra, menciona el maestro de ceremonias y galardonado con el Premio Nacional de Locución, José Luis Gómez Navarro, la importancia y exigencia a la hora de hacer los exámenes para lograr dicha distinción, donde las preguntas no eran para nada fáciles y requerían de una gran cultura y preparación, por eso se valoraba aun más el haberlo logrado.
Los requisitos en su momento eran tener el grado de secundaria para locutores identificados como “tipo B” y a partir del nivel bachillerato, se consideraban aptos para recibir licencia “tipo A”, los exámenes incluían conocimientos de gramática, historia, geografía, idiomas, etcétera y se dejo de aplicar en 1992, en la época donde gobernaba el presidente Carlos Salinas de Gortari.
Por otra parte, comenta el periodista Israel Martínez en su columna “de medios y otros demonios “de Milenio Diario (15 de febrero del 2016) que en el último periodo la licencia llegó a entregarse con un simple trámite: “Algunos locutores contaban que la certificación era como un vaso de agua porque no se le negaba a nadie”, por lo que se había convertido en un símbolo de estatus; además apunta que se daba preferencia a voces que simpatizaban con el sistema político en turno y se excluían a los que simpatizaban con los adversarios políticos.
Hay que recordar que dicha certificación se origino para aquellos locutores merecedores que no contaban con el respaldo de una escuela o institución y que sus conocimientos empíricos les dotaban de gran experiencia frente a los micrófonos.
En este sentido, la presidenta de la Asociación Nacional de Locutores de México (ANLM) Rosalía Baun Sánchez reitero públicamente que continua con la lucha ante las instancias gubernamentales para que se regrese dicho trámite que garantice y sustente el desarrollo profesional de los compañeros locutores, no obstante, los legisladores no han manifestado una negativa pero tampoco una aceptación al respecto.
Mientras todo esto sucede las universidades son las encargadas de capacitar a los nuevos comunicadores para mejorar los contenidos en nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TI'CS) -incluyendo las redes sociales- donde se abre una enorme vertiente como medio masivo a personas que quieren comunicar y crean su propio espacio sin requerir de ninguna inversión, ni capacitación, mucho menos un documento que los etiquete.
Es indudable que la persona que está detrás de un micrófono tiene un gran poder para crear contenido trascendental que porte algo valioso a su público; sin embargo, si esta idea no se cumple, por lógica la sociedad ira mermando su calidad de información y forma de vida.
Las oportunidades y recompensas que pudiera alcanzar el trabajador de la radio en México serian un mejor salario y prestaciones, experiencia y actualización profesional avalada por un organismo; así mismo, a la empresa mayor credibilidad, patrocinadores, mejor audiencia y una imagen mercadológica superior. Tener un locutor con licenciatura, con licencia o certificado, beneficia a todos como sociedad y fortalece el desarrollo social, además de crecer los sistemas de comunicación económicos y educativos.

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